HEINEKEN .
PASION POR LA CERVEZA .
Tras más de 130 años de historia, desde que la familia Heineken se introdujese en el negocio de la cervecería, el Grupo está presente en más de 170 países, siendo una de las marcas de cerveza de referencia a nivel internacional, la cuarta en importancia. Desde hace años, la compañía potencia el crecimiento de la firma a través de las cervecerías temáticas. El sistema de franquicia se ha convertido en la mejor fórmula para desarrollar este tipo de establecimientos, que ya alcanzan los 500 en nuestro país. La historia empieza en 1592, cuando la viuda del cervecero Weijntgen Elberts estableció la cervecería Haystack en el corazón de Ámsterdam. La consumición de cerveza era enorme en la época medieval en parte porque resultaba más seguro que consumir agua. Así fue como el negocio de Heineken comenzó. .

La familia Heineken Trescientos años después, Gerard Adriaan Heineken, de 22 años, se hacía con la antigua cervecería Haystack. Aunque, en un principio, nadie apostaba por él, gracias a una plantilla de 20 empleados logró en tan sólo un año aumentar las ventas de cerveza de 2.100 a 5.000 barriles. El éxito del negocio provocó el traslado a un local mayor y más moderno, ubicado a las afueras de la ciudad, en el Buitensingel de Ámsterdam. Investigando sobre la elaboración de la cerveza, se descubrió un método de fermentación baja que permitía producir una cerveza más clara y duradera, que pasó a conocerse como “la cerveza del caballero”. Heineken contrató a los mejores cerveceros para situar su bebida a la cabeza. Así fue, como en 1870 Heineken comenzaba a vender su cerveza tipo pilsen llegando a tener incluso dificultades para atender a la enorme demanda respetando la norma de no sacrificar la calidad de ésta.

Las ventas se dispararon y comenzó a exportar su producto a otros países como Bélgica, Inglaterra y el norte de Francia. En 1884 se registró la marca Heineken con su etiqueta verde. En tan sólo 20 años, Gerard Adriaan levantó un emporio, demostrando a la competencia que estaban equivocados. Pero, no por ello se quedó parado, continuó trabajando por mejorar su producto. Así, encargó a unos laboratorios de experimentación que dieran con la fórmula de la cerveza perfecta al tiempo que contrataba a uno de los mejores discípulos de Louis Pasteur. Fue entonces cuando su equipo descubrió la levadura-A, que hoy en día se sigue utilizando, todo un hito en la historia de la cerveza.

En 1889 la cervecería ganaba el Gran Prix de París y al año siguiente, tal y como corresponde a su categoría, se convertía en el proveedor oficial del restaurante de la Torre Eiffel. Gerard Heineken moría en 1893, dejando como legado una cervecería que vendía al año 200.000 hectolitros de cerveza, mientras sus competidores no pasaban de los 3.000. .

Más adelante, en 1914, se hacía cargo de la empresa Henry Pierre Heineken, hijo de Gerard, que con tan sólo 28 años era nombrado consejero de la compañía, para tomar tres años después el relevo y pasar a presidir el consejo de administración. Le apodaron el “cervecero rojo”, por su apoyo a los obreros, y fue el fundador del primer fondo de pensiones de la empresa. Él y su equipo representaban una nueva generación de líderes. .

 

Por entonces, apareció una nueva competencia a lo que Heineken respondió reduciendo el precio levemente. En los años 20, la compañía centró todos sus esfuerzos en desarrollar su actividad en Asia y abrió su primera fábrica en Indonesia. Por aquellos entonces en Estados Unidos reinaba la Ley Seca. En cuanto ésta se derogó Heineken se lanzó sobre su mercado siendo desde entonces la cerveza de importación más consumida en el país, e introduciendo ya en ese momento su famosa botella verde.

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Ya en los años 40, se hace cargo de la empresa la tercera generación de la familia Heineken, el hijo de Henry, Alfred Henry Heineken, que fue el presidente de una etapa de globalización y gran creatividad, incluso supo sobrevivir a la época de la Segunda Guerra Mundial, en la que tampoco la situación económica de Heineken era la ideal, privándosele por ejemplo de materias primas. Los años 50 fueron años de modernización, el lema de la empresa era: "Construya y elabore cerveza", de hecho en 1954 Alfred fija el principio de una política de comercialización global altamente eficaz: "la cerveza puede viajar". Él fue quien tomó conciencia de la importancia de la publicidad, un ejemplo de ello el cambio que sufrió el logotipo, en el que la letra “e” mostraba una sonrisa. "Yo no vendo cerveza, vendo alegría", solía decir el multimillonario. .

En 1960 se batió el récord de ventas en Estados Unidos con un millón de cajas de 24 botellas. El 1 de enero de 1968 aparecía el primer anuncio de Heineken en la televisión holandesa, si bien tuvo que recurrir a diversas adquisiciones y fusiones, y a una publicidad innovadora, para hacer mella en sus feroces competidores.

En los años 70, Heineken decidió aumentar su importancia en Europa, ya que aún siendo la cerveza número uno de importación en otros países, no era la cerveza dominante en la totalidad del mercado europeo. Por aquel entonces, la empresa tenía una cuota de mercado de sólo el 2,8 por ciento. Durante los años setenta y ochenta, el mercado mundial cervecero creció un 181 por ciento, en tanto que la facturación de Heineken se incrementó en un 465 por ciento.

Durante las últimas décadas se han producido muchas novedades: la introducción de Buckler sin alcohol en varios países, entre ellos España y las múltiples uniones o fusiones entre Heineken y muchas conocidas marcas de cervezas. Por ejemplo en nuestro país Heineken está integrada con El Águila y Cruzcampo. Alfred Heineken dimitió como presidente del consejo de administración en 1989, pero sus sucesores nunca tomaban ninguna decisión importante sin consultarle. Finalmente, murió en el 2002 dejando su compañía como la mayor empresa cervecera de Europa con una cuota de mercado del 11por ciento, y su cerveza como la más conocida del continente. Bajo la dirección de Alfred Heineken, la cervecería se convirtió en la segunda en importancia del mundo. La marca es conocida hasta los sitios más recónditos de América Latina, Asia y África. .

Actualmente la hija y única heredera de Alfred Heineken, Charlene de Carvalho, se hace cargo de la empresa. Hoy en día, Heineken produce más de 10,5 millones de hectolitros de cerveza al año en España, al tiempo que está presente en más de 170 países. Los resultados no son sino el testimonio de la gran intuición de que han hecho gala tres generaciones de una excepcional familia. .